domingo, 13 de enero de 2008

El sueño de una noche de invierno (o tiempo para la manada)

No encuentro las palabras adecuadas para describir como me siento. Es extraño que tantas cosas cambien en un instante, en una trepidante noche que apenas duró un segundo.
Este viejo lobo de mar volvió a puerto, después de tanto tiempo y no encontró las tristes tabernas vacias de los viejos tiempos. Allí donde otrora halló silencio y algunas malas caras que humillaron sus esfuerzos, vino a aparecer un pequeño premio: calor.
Y os doy gracias desde el corazón porque supistéis entendernos y aceptar nuestros entuertos.
Después de todo el tiempo de poetas escondidos bajo muros de hormigón, de este frío guerrero tan solo queda la ilusión.


Rafael Reina

1 comentario:

Anónimo dijo...

¬¬

has visto como siempre pasan cosas buenas?

pa q luego no creas mis frases optimistas!

besines

:)